lunes, 16 de septiembre de 2013

Voy pa' la política.

Ya avisé en mi casa, voy a meterme en política. Creo que empezaré por la alcaldía de Barranquilla, o la Presidencia de la República, al parecer no importa porque si leemos el artículo 40 de la Constitución que dice al principio “Todo ciudadano tiene derecho a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político …” nos haremos a la idea de que ya no estamos regidos por las monarquías de hace 5 siglos en las que un ciudadano común no podía ni imaginarse ocupando un cargo de gobernante, sino que nos hallamos en la más liberal y participativa de las democracias de Occidente.

Aunque estoy animado por mis planes, siento que no va a ser tan fácil como pensaba. Cuando le dije a mi papá que iba a meterme en ese cuento, empezó a hablarme de dinero para una campaña, de que necesitaba nosecuántos millones de pesos para tener un chance de quedar. Él sabe más de estas cosas que yo, pues apenas soy un principiante, pero ¿que me venga a decir que necesito tales cantidades de dinero para ocupar un puesto en política? ¡Me parece absurdo! Si el 54% de los asalariados en Colombia ganan un mínimo, ¿De donde van a sacar plata para la campaña? ¿Y qué decir de los que ganan menos de eso? Esos sí están rezagados al anonimato.

Me acechó entonces la siguiente pregunta: ¿Entonces los que entran en política son nada más los ricos? La respuesta es No. Si bien es cierto que para un rico sería más fácil entrar con éxito en la política, para nadie es un secreto que esto no es necesario, ya que para influir en las grandes decisiones no se necesita ostentar un cargo de elección popular, lo que se necesita (y qué fea es la realidad) es tener dinero suficiente para comprar a quienes ostentan tales cargos y dignidades, quienes a cambio de jugosas sumas dinerarias están dispuestos a meterle el hombro a lo que Mr. Rico quiera que se haga.

¿Entonces los que entran en el juego no son más que vendidos en busca del lucro personal? La gran mayoría. Si no tienes dinero, piensa: ¿Crees que Mr. Rico te va a apoyar para tu campaña si tus intenciones son velar por el interés general de los colombianos, a tal punto que tengas que denunciar todas las cosas malas que él ha hecho? ¿De verdad crees que eso pasará? Aquí todo es con negocios, dando y dando, nada es gratis. Si el interés general no choca con el interés particular de los poderosos, alabado sea Dios; pero si chocan, de malas por el interés general porque lo más probable es que el particular se imponga.

¿Qué hacer entonces si se quiere estar en el juego pero no se tiene dinero y tampoco se quiere ser bandido? Difícil posición, pero igual puede intentarse. Si en verdad crees ser un alma incorruptible y transparente, probablemente el Capitolio y la Casa de Nariño no sean lugares para ti, no porque no lo merezcas sino porque para llegar a tales instancias es casi un requisito dejar de lado el pensamiento utópico y gran parte de la bondad y la honestidad.

El cuento de que todos tenemos derecho a elegir y ser elegidos tiene el mismo destino que la mayoría de los derechos que nuestra Constitución contempla: No se materializa. La política es reservada, es para los que tienen dinero y para los que están dispuestos a ensuciarse con todo el lodo del pantano, y no precisamente para los que tienen ideales firmes y rectos, ni para los que se sensibilizan por las más nobles causas. Estos últimos deben conformarse con la migajas de lo que algunos les den por compasión, mientras que los primeros disfrutan impávidos del festín que día a día nosotros dejamos que se coman.

++ Como Uribe, que va para el Senado, pero eso no es lo más triste, lo más triste es que por supuesto saldrá electo.
++ Como Santos y su nuevo Ministro de Agricultura, que ayer era gerente de una cuestionada empresa, y hoy es quien supuestamente va a mejorar la situación de los campesinos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario