miércoles, 7 de agosto de 2013

¿Por qué ser conservador en Colombia?

Muchas veces el librepensamiento puede conducir a una manifiesta hostilidad hacia las doctrinas que propugnan un hermetismo mental, herederas de siglos pasados donde el monopolio intelectual y espiritual estaba en cabeza de la institución más corrupta e hipócrita de la historia: la iglesia. En aquella época esto era lo que imperaba; pero actualmente, gracias a los inimaginables esfuerzos de algunas mentes ilustres; esto dejó de ser lo comúnmente aceptado.

Hasta en un país tan conservador y católico como Colombia podemos escuchar voces abiertamente en contra de aquellas posturas retrógadas que, sumándoles el ostensible poder de quienes las manifiestan, llegan fácilmente a convertirse en estándares sociales impuestos a manera de leyes, lo que les hace poseer clara legitimidad. Estas voces opositoras de las que hablo, cada vez penetran en más mentes y hacen lo propio: las abren.

Saber esto es un gran aliento. Quienes somos partidarios de la contradicción, del debate y del pluralismo, estimamos mucho estas manifestaciones y cuando tenemos noticia de alguna de ellas decimos: “hay más gente pensando”. Sin embargo, esto no puede ser en ningún momento motivo para bajar la guardia, puesto que si bien es cierto que estas posturas divergentes cada día se infiltran en más mentes, no es menos cierto que a pesar de todo lo debatido, luchado y demostrado,  los que pensamos diferente seguimos siendo menos.

Estamos en el 2013 y seguimos siendo minoría, esto es un hecho y una gran ventaja para las mentes conservadoras. Cuando hablo de mentes conservadoras no me refiero a los miembros del Partido Conservador solamente, sino a todos aquellos que, sin importar el partido en el que militen, poseen una mente hermética. Estos personajes son mayoría y los que dentro de sus grupos ostentan el poder, tienen a su servicio a esa masa amorfa de personas desprovistas de cualquier criterio propio y herederas del pensamiento inquisidor de la Edad Media. Es en esta cuestión, y en ninguna otra, donde reside la ventaja del pensamiento conservador.


Teniendo esto claro, es apenas obvio que en el sistema democrático que nos rige,  las decisiones políticas sean casi siempre predecibles e indeseadas para todos aquellos que tienen memoria histórica; lo cual parece ser una excepción frente a la gran mayoría de amnésicos que en nuestro país viven. Todas estas posturas, juicios y determinaciones que en ocasiones los librepensadores despreciamos, poseen una caudalosa aceptación por parte del común de la sociedad colombiana, y es esto lo que les da la firmeza que necesitan para mantenerse en pie a pesar de todo. El problema no es de los políticos, el problema es de todos nosotros, sociedad mansa.

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